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Borrachera de toreo en Sanlúcar de Barrameda

El Juli cuajó una tarde pletórica con cuatro orejas y rabo. Se vació toreando con un amplísimo muestrario de toreo caro. Una vez más se superó a sí mismo y cada faena fue un compendio de sabiduría y magisterio. Indultó a ‘Faraón’ tras una borrachera de toreo a un toro soñado.


Pablo Aguado estuvo toda la tarde regando el preciso Coso con su preciosa torería y naturalidad. Lástima que la espada le restó para una mayor estadística con los primeros toros de su lote. Sin embargo al sexto, lo desorejó por partida doble tras una faena llena de plasticidad y temple. Un toreo tan personal como único hipnotizó a Sanlúcar en él cierraplaza.


Gran corrida De Santiago Domecq por clase, bravura, entrega y nobleza. Una corrida que “pasó rápida” tras dos horas y cuarto, y seis faenas completas. Nunca bajó la intensidad del festejo merced a las buenas embestidas de los de Santiago Domecq y al “pique” entre el madrileño y el sevillano ... una corrida que nos hizo torear por las calles de Sanlúcar de Barrameda.



Abrió la tarde un primer toro de Santiago Domecq con bastante movilidad con el que El Juli se lució por verónicas de salida en el tercio. Le bajó las manos hasta más no poder. Tremendo saludo de exigencia. Lo cuidó el madrileño en varas. Con la muleta fue de menos a más. Fue una faena técnicamente perfecta. Toreó en redondo ligado y ceñido con la izquierda más profundidad y entrega. El epílogo de la faena fue más arrebatado. Larga y buena tanda de derechazos que llegó con fuerza al tendido. Estocada entera. Oreja


Aguado tenía ganas y se notó desde que hizo acto de presencia. Apareció su capote flácido, cogido muy corto, y consiguió para el tiempo en tres grandes verónicas. Llegó a la muleta el toro con nobleza y permitió al sevillano hacer una obra llena de naturalidad y torería. Cimentó la obra en la derecha. Donde el toro tenía un mayor recorrido y profundidad. Aguado anduvo suelto, relajado y con las muñecas rotas. Lástima la espada que le dejó sin trofeo.

Silencio tras aviso.


El Juli indulta a “Faraón” tras una borrachera de toreo. Extraordinario astado de Santiago Domecq que tuvo todo lo que busca un ganadero para ser padre de una ganadería.

Lío gordo de El Juli en el tercero de la tarde al que indultó. De nombre ‘Faraón' número 113. Lo vio claro el madrileño desde el principio. Comenzó la obra por bajo, abriéndole los caminos. Fue de menos a más. Exigiendo al toro cada vez más. El De Santiago Domecq era una máquina de embestir. En redondo y al natural. Con media muleta, por abajo y muy profundo. Arrebatado al final de faena logró una tanda en redondo que puso al público en pie y comenzó la petición de indulto. Lo provoco Julián puesto que el toro fue excepcional como su impresionante labor...y el presidente lo concedido sucumbido ante bravura y belleza plástica. Dos orejas y rabo simbólicos. Cumbre del madrileño.


Muy decidido, enrrazado -con gatos en la barriga- salió Aguado con el cuarto de la tarde. No se pudo lucir de inicio pero dejó unas chicuelinas garbosas de enjundia. La faena de muleta tuvo altibajos, siendo más conseguidos los pasajes por el derecho. Puso más fibra en este segundo y eso permitió llegar con fuerza a los tendidos. El toro fue a menos. El toreo en redondo recordó por momentos a las mejores tardes de Aguado. La espada nuevamente fue su talón de Aquiles. Ovación.


Este toro se lastimó tras el balancín. Acusó el último de El Juli -quinto- ese contratiempo en los cuartos traseros. Por eso su condición fue mas complicada. Un toro al que le faltó mayor entrega y clase. El Juli estuvo por encima. Poderoso y técnico. Imponiendo su ley. Logró momentos muy lúcidos en especial toreando en redondo. La muleta era una soga al cuello del toro. No se terminó de entregar el toro yendo a menos y humillando cada vez menos. Un Juli colosal se inventó una faena jaleada por el público. El fallo a espadas le privó de algún trofeo. Ovación con saludos.